Me acusan de desleal, infiel, felón y traidor. Claro que los que lanzan esos improperios contra mí, en su gran mayoría, no han leído mi libro. Dicen que Adiós, Princesa (Akal) es un libelo, un atentado, una injuria contra su Alteza, y por tanto es lícito criticarlo sin haberlo leído. Como es lícito elogiar “el Quijote de Quevedo” si eres promotora cultural de la Casa de Alba y te dan un premio, como le sucedió a la inefable Genoveva Casanova hace unos días (http://www.telecinco.es/informativos/cultura/Genoveva-Casanova-Quijote-Quevedo-fusilamientos_0_1596525008.html).
Disfruté enormemente viendo el programa de Intereconomía El gato al agua. Jaime Peñafiel, Alfonso Rojo y otros ilustres periodistas me regalaron todo tipo de improperios, algunos incluso susceptibles de respuesta legal, cometiendo todo tipo de inexactitudes que revelaban fehacientemente que ni siquiera habían leído el libro. Que la verdad no te estropee un buen titular ni un buen insulto (http://www.intereconomia.com/video/jaime-penafiel-sobre-aborto-dona-letizia-uno-debe-casarse-quien-debe-y-no-quien-quiere-2013040).
No sé cuántas veces voy a tener que repetirlo. Yo no he escrito un libro contra Letizia. He escrito un libro contra una vida que me han obligado a vivir a la fuerza, una vida que no era la mía y que yo no quería. Un libro contra los periodistas que me han injuriado solo por ser el primo de una princesa. Un libro contra una sociedad que se deja engañar y estafar por esa farsa llamada monarquía. Dicen que la literatura, el arte en general, nace del dolor. Pues yo he contado mi dolor, no el suyo, no el de la princesa. Es mi libro, es mi vida, es mi dolor, no los de Letizia Ortiz. Y quizá mi literatura no llegue a ser inmortal, pero os aseguro que mi dolor es muy resistente. Y tal vez por eso he escrito este libro.